“Mamá, papá, ¡me aburro!”: Cómo enseñar a tu hijo a acabar con su aburrimiento

    “Mamá, papá, ¡me aburro!”: Cómo enseñar a tu hijo a acabar con su aburrimiento © Depositphotos.com/_ella_

    ¿A menudo tu hijo exclama que se aburre, y eso te pone de los nervios?

    Algunos padres se sienten culpables por no saber “solucionar” el aburrimiento de sus hijos, sobre todo por no tener tiempo o energías para ponerse a jugar con él en ese momento.

    Además, la mayoría de adultos no comprendemos el aburrimiento de los niños. ¡Si lo tienen “todo”!: cientos de juguetes, la imaginación de una mente infantil, el tiempo libre que de mayores tanto anhelamos… ¿Cómo pueden aburrirse?

    Cómo enseñar a tu hijo a acabar con su aburrimiento

    ¿Por qué se aburre?

    Es interesante que, cuando tu hijo te diga que se aburre, hagas el ejercicio de ahondar un poco en su sensación e identificar lo que hay detrás.

    Hay tres motivos principales por los que un niño puede expresar aburrimiento:

    1.- Quiere llamar tu atención de alguna manera

    Los niños desean estar el máximo tiempo posible con sus padres, aunque sea sin hacer nada especial, sólo estando juntos tú con tus cosas y él con las suyas.

    Decirte que se aburre es una forma de que estés pendiente de él, de que le des ideas, y, en el mejor de los casos, de que te pongas a jugar con él.

    Buscarte para contarte que se aburre lleva una petición implícita: ¡que le quites el aburrimiento! Que se lo quites tú, no un juguete ni un libro.

    Y si el ataque de aburrimiento es feroz, ni siquiera son suficientes los entretenedores por excelencia de estos tiempos, como la tele, el ordenador, la tableta, la consola…

    Sólo la atención verdadera de papá o de mamá puede curar realmente el aburrimiento.

    2.- Está confundiendo otra emoción con aburrimiento

    Los niños, igual que los adultos, tienen una gran variedad de emociones con matices de intensidad.

    Lo que ocurre es que ellos aún no tienen suficiente entrenamiento para identificar la emoción que sienten; ponerle nombre y expresarla es una tarea poco sencilla.

    Por eso, a veces los pequeños tienen determinada sensación (por ejemplo tristeza, pena, apatía, preocupación, cansancio, miedo…) y, al no saber identificarla con exactitud, la asocian rápidamente con algo que sí conocen: el aburrimiento.

    3.- De verdad se aburre

    No les pasa sólo a los niños; los adultos también nos vemos envueltos en el aburrimiento de la rutina en varias ocasiones, y buscamos nuevas alternativas para librarnos de él.

    Aburrirse es un padecimiento cada vez más común. Vivimos en una sociedad de constantes estímulos externos. Todo lo queremos rápido y ya; consumimos mucho y nos cansamos pronto.

    Parece que hay menos espacio para la creatividad y la imaginación; las cosas se nos dan hechas, y cada vez queremos más con menor esfuerzo.

    Ésa es la cultura social en la que estamos sumidos los adultos, y nos equivocamos si pensamos que los niños no están mamando de eso a cada instante.

    La rapidez y la prisa, los excesos materiales, el bombardeo de falsas necesidades, la cultura del “usar y tirar”…

    En mi opinión, ésos son algunos de los factores que contribuyen al rápido aburrimiento de los pequeños. ¿Qué piensas tú?

    ¿Qué puedes hacer cuando tu hijo se aburre?

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    - Cuando te diga que se aburre, explícale que no pasa nada, que aburrirse no es malo.

    En la vida no podemos estar a todas horas divertidos y ocupados con tareas excitantes: habrá momentos de diversión y momentos de aburrimiento, y todos son bien recibidos.

    No intentes salvar continuamente su aburrimiento entreteniéndole.

    Eres su padre, no un bufón. Tu hijo que tiene que aprender a regularse solo, a entretenerse con sus propios recursos.

    - Proponle a tu hijo que vea el aburrimiento desde otra perspectiva. De tranquilidad y descanso, por ejemplo.

    Aburrirse es una forma de juntar energía y ganas para más tarde hacer alguna cosa divertida. Si no hubiera momentos de aburrimiento, no sabríamos valorar los momentos de diversión.

    - Ayúdale a ahondar un poco más en sus emociones: ¿Es realmente aburrimiento lo que siente?

    Un buen entrenamiento en identificación y regulación emocional es un regalo maravilloso que le puedes hacer a tu hijo.

    - Si tu hijo acostumbra a decirte que se aburre cuando hace los deberes o está estudiando, está claro que no es aburrimiento lo que siente.

    Puede que esté cansado o poco motivado; es bueno identificar realmente cuál es el problema en torno a los estudios para poder abordarlo con mayor precisión.

    - Cuando te diga que se aburre, no te muestres molesto ni le eches la bronca.

    Si lo haces, ya ha conseguido tu atención, así que lo volverá a decir una y otra vez. Mejor no le hagas demasiado caso cuando te exprese su aburrimiento, especialmente si se ha acostumbrado a decirlo muy a menudo.

    Contestarle una simple frase como “qué lástima que estés aburrido” bastará.

    No le des miles de opciones sobre a qué cosas puede jugar, ni hagas un repaso por todos sus juguetes para darle ideas.

    No es eso lo que el niño está buscando. Puedes decirle: “Rebusca en tus juguetes viejos y usa tu imaginación, a lo mejor encuentras algo entretenido”.

    Es mejor dejarle que él solo se desenvuelva en lugar de dárselo todo hecho.

    Creatividad y compañía: dos antídotos contra el aburrimiento

    Es importante que sepas que no es tu responsabilidad paliar el aburrimiento de tu hijo, sino enseñarle a que aprenda a entretenerse solo.

    Puedes ayudarle desarrollando su creatividad y su imaginación desde los primeros años de vida.

    Lo más recomendable es que pases todo el tiempo posible junto a tu hijo, ya que hay que comprender que los pequeños son personas con necesidades, igual que los adultos.

    Lo que más necesitan es juego y amor.

    No esperes a que te diga que se aburre para jugar con él: sólo acércate cuando tengas un rato, y dedícale toda tu atención… lo agradecerá más que cualquier juguete nuevo.

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    estefania-monaco-psicologa

     

     

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