Cuando tu hijo aprende a decir “no”

    Cuando tu hijo aprende a decir “no” © Depositphotos.com/Choreograph

    Es posible que, desde hace un tiempo, tu hijo no haga otra cosa más que decir “no” a todo.

    Se trata de una etapa normal del desarrollo de todo niño, por lo que lo más importante es que, como padres, sepáis llevar este momento de la forma más natural posible.

    Cuando tu hijo aprende a decir “no”

    Aproximadamente sobre los dos años de edad, quizá unos meses antes, se produce, en el desarrollo de la infancia, lo que conocemos como la fase o etapa de negación.

    Se trata de ese momento de la vida de los niños en que responden a todo con la palabra “no”.

    Parece que ésta es la única palabra que conocen, la única que tienen en la boca y la primera que sueltan ante cualquier pregunta o comentario de otras personas.

    La fase del “no” en los niños

    ¿Por qué se produce esta etapa? Hasta ese momento, tu hijo simplemente hablaba para llamarte o para pedir algo, pero nunca lo hacía para negarse a algo ni para llevarte la contraria. Y hay que pensar que ahora tampoco lo hace.

    Tu hijo contesta a todo con un “no” porque acaba de aprender esa palabra; y no sólo la ha aprendido, sino que ha entendido lo que significa, el valor de negarse a algo, y ha aprendido que tiene una mínima capacidad de decisión, que tiene poder para cambiar las cosas al decir “no”.

    Cómo superar esta etapa juntos

    Lo primero, como siempre, es no hacer una montaña de un grano de arena. Ésta es una fase normal del desarrollo infantil.

    No es que vuestro hijo se haya vuelto un déspota, ni que no os quiera, ni que os desafíe, ni nada por el estilo.

    Por tanto, no os enfadéis con él ni mucho menos le castiguéis por decir que no.

    Además de ser una etapa normal de su desarrollo, es totalmente necesaria para la elaboración de sus propias ideas y decisiones. Está aprendiendo y va a seguir haciéndolo.

    Muchas veces la solución para que tu hijo deje de decir “no” es que no le hagas preguntas que puedan dar como resultado esta respuesta.

    Es lo que llamamos “preguntas abiertas”, con un formato de “qué, cómo, quién, dónde, cuándo y por qué”.

    De este modo, la respuesta tiene que ser más elaborada que un simple sí o no.

    Igualmente, si esto no es posible, puedes hacer tú mismo una distinción entre las opciones que quieres que tome; por ejemplo: “¿Quieres esta fruta o ésta?”. Así, le obligas a escoger entre dos opciones, más que entre un sí o un no.

    En este sentido, también hay que hacerle ver que no siempre va a poder elegir. Es decir, no le des opciones cuando no las haya.

    Si quieres que recoja su habitación, no le digas: “¿Quieres recoger tu cuarto?”, sino más bien “recoge tu habitación”, como una orden para la cual no hay opciones.

    Obviamente, estas obligaciones deben ir acompañadas de un refuerzo, tanto material (al principio) como verbal (siempre).

    Por ejemplo: “Recoge tu habitación y podrás ver la tele”. Y, en cuanto lo haga, además de ese premio, le reforzarás con buenas palabras y gestos cariñosos y de afecto.

    Recuerda la importancia de ser un buen ejemplo

    Por último, evita en todo lo posible utilizar la negación tú mismo.

    Ya sabemos que, sobre todo, los niños aprenden de lo que ven en sus padres, así que intenta no decir que no tú también inmediatamente a cualquier cosa.

    Si, por ejemplo, te dice que quiere hacer algo y tú no quieres, en vez de decirle que no en seguida, intenta explicárselo de otra manera, de modo que pueda ver las consecuencias de dicha acción, y no oír simplemente el “no”, del cual, obviamente, aprenderá.

    Tú eres su modelo. De ti aprenderá muchísimo, tanto de lo que dices como de lo que haces.

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