Cómo convertir a tu hijo en un ni-ni en sólo seis pasos

    Cómo convertir a tu hijo en un ni-ni en sólo seis pasos © Depositphotos.com/Uriy2007

    En realidad, el ni-ni es la consecuencia directa de dos factores: un estilo educativo particular que en seguida desvelaremos y, por otro lado, una crisis brutal, un crack capaz reducir casi a cero las oportunidades de quienes no están suficientemente preparados para salir adelante.

    De las causas de la crisis podemos hablar otro día, pero ahora nos centraremos en la génesis de un ni-ni.

    Cómo convertir a tu hijo en un ni-ni en sólo seis pasos

    1.- Guíate por esta máxima: “los niños se crían solos”

    Esta creencia hace que quien la posee piense, consciente o inconscientemente, que los niños tienen un mecanismo interior automático que induce su desarrollo personal.

    En esto quizás estemos todos de acuerdo: es indudable que el ser humano tiene una fuerza  innata que le mueve a crecer y a desarrollarse física y psicológicamente.

    No obstante, el matiz particular de quienes siguen esta máxima es que ellos opinan que los adultos no deben intervenir en la expresión de esa fuerza innata, porque creen que de esta manera perturban su individualidad.  

    Ésta es la interpretación que todo progenitor de ni-nis hace de la famosa inteligencia emocional.

    Para crear un ni-ni no intervengas nunca, deja que se exprese y que sea natural y espontáneo, aunque tu sentido común te diga que lo que hace no te huele demasiado bien.

    2.- Nunca le pongas límites ni impongas tu criterio adulto: deja que tu hijo descubra

    Lógicamente, esta receta complementa a la anterior.

    Que coma cuando le apetezca, que se pase a tu cama cuando quiera, que no vaya a clase si no quiere, que se duche cuando decida… En definitiva: todo a su manera.

    Nunca impongas nada: limítate a recomendarle lo que crees que debería hacer y deja que las cosas fluyan.

    Como antes decía, la inteligencia emocional entendida desde la perspectiva ni-ni nos hace asumir lo que el niño diga, haga o sienta en cada momento, al margen de que sea oportuno o no, como parte de su desarrollo vital.

    Y, ni que decir tiene, ponte siempre de su lado; los profesores casi nunca tienen razón y, además, seguramente le tendrán manía.

    3.- Convierte sus problemas en tus problemas y resuélveselos

    Una paciente me contaba el otro día que para convertir a su hijo en un ni-ni le había hecho un trabajo de historia de cabo a rabo.

    Según me decía, su hijo le había transmitido su malestar por la cantidad de deberes que tenía, unido a que los exámenes estaban ya muy cerca.

    En las fechas que estaban ya no servía de nada que le volviese a recordar que eso le ocurría por dejárselo todo para el último minuto.

    Así que se sentó en su ordenador y escribió un trabajo sobre la Revolución Francesa para su hijo de 14 años.

    El día de la entrega del trabajo, mientras desayunaban, mi paciente le contó a su hijo cómo fue la marcha de aquella revolución por si el profesor le formulaba alguna pregunta al respecto.

    4.- Déjale que se evada

    No le controles. Deja que él gestione el tiempo que dedica a ver a sus amigos, a jugar a la videoconsola, a ver la televisión o a distraerse con las redes sociales.

    Las conductas de evasión sin límites son muy útiles para un ni-ni.

    5.- Permite que, a través de la negociación, se salga con la suya en la mayoría de ocasiones

    Que consiga lo que te pide, y, si no es exactamente lo que te pide, al menos que se trate de algo muy similar.

    Esto es una condición necesaria para crear un ni-ni. Esta tónica educativa ayuda a asimilar que, por el mero hecho de insistir, las cosas se tornarán a su favor en cuanto los padres se agoten.

    Asimismo, tu hijo aprenderá que las consecuencias de los actos no existen y que, haya hecho lo que haya hecho con anterioridad, al final todo acabará bien.

    6.- Déjale abandonar los objetivos que emprenda

    Si te hace saber que no le gusta asistir a una actividad extraescolar pese a que tú consideres que puede ser buena para él, permítele que la abandone.

    Si no le gusta quedarse a comer en el colegio porque se aburre, llévatelo a casa a medio día. Si suspende y quiere dejar los estudios aduciendo que lo que realmente quiere es ponerse a trabajar, que lo haga.

    Si se deja el trabajo porque no le gusta, que se quede todo el día en casa.

    Recuerda que si persevera o le empujas con tu apoyo adulto a que aprenda a superar sus obstáculos vitales nunca será un ni-ni.

    Un ni-ni no aflora si no hay un contexto de crisis, lo cual sucede cada cierto tiempo.

    Cuando las cosas van bien y abundan las oportunidades, cualquier individuo puede, mejor o peor, encontrar un sitio en el que desarrollarse profesionalmente y, a partir de ahí, vivir una vida independiente.

    Ahora bien, con la que está cayendo y si seguimos los seis consejos anteriores, tendremos un estupendo ni-ni.

    Recuerda, eso sí, hacerte un plan de pensiones bien generoso que te permita mantenerlo de por vida.

    Nota final

    Emplear el sarcasmo como contra-consejo psicológico no es una herramienta habitual.

    Los más de 100 artículos y dos libros que he escrito hasta el momento como psicólogo y sexólogo han ido en la línea habitual: profesional que da consejos.

    El sarcasmo puede incluso molestar, como, confieso, me ha pasado a mí al escribir este artículo.

    No obstante, ¿recordaremos más y mejor el mensaje de fondo si está escrito de esta manera? Espero sus opiniones.

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