Cómo mejorar el comportamiento de tu hijo con la economía de fichas

    Cómo mejorar el comportamiento de tu hijo con la economía de fichas © Depositphotos.com/Lucidwaters

    En casa puede estar instaurado un patrón de comportamiento negativo en muchas conductas de tus hijos.

    Con la técnica de la economía de fichas podéis darle la vuelta a esta situación, reforzando sus conductas positivas y estableciendo un nuevo patrón en casa.

    Economía de fichas: por un buen comportamiento en casa

    Esta técnica no sólo funciona en niños. La economía de fichas es un sistema que conocemos muy bien los adultos, ya que es el día a día de nuestro ambiente laboral: trabajamos cierto tiempo y con ciertos objetivos que, si cumplimos, nos reportan un premio, el dinero, el cual podemos intercambiar por lo que realmente queramos.

    Hijos-Como-mejorar-el-comportamiento-de-tu-hijo-con-la-economia-de-fichas-1Salvando todas las distancias posibles, ya que obviamente esto no trata de dar dinero a los niños por su buen comportamiento, bien es cierto que, modificando algunos aspectos, se trata de una técnica altamente eficaz en el desarrollo de conductas positivas y, por ende, en la eliminación de conductas negativas.

    No es adecuado para todos y cada uno de los problemas infantiles que podemos encontrarnos, pero sí funciona para establecer un clima de conductas correcto en un ambiente familiar.

    ¿Qué es la economía de fichas?


    Es una técnica de modificación de conducta para reforzar las conductas que queremos que aumenten en un niño o en varios.

    Esto se consigue a través de un sencillo sistema: cuando el niño realiza la conducta positiva le entregamos una ficha, un vale, que en realidad no supone por sí mismo un refuerzo, pero que, posteriormente, podrá intercambiar por un premio real, por algo que desee.

    De esta manera evitamos que el niño se sacie con el refuerzo inmediato y se centre en mantener su buena conducta para obtener más fichas y, por tanto, más premios.

    La eficacia de esta técnica es mayor en un ambiente organizado, como en un colegio o en una familia.

    Por ello es idóneo plantearlo en casa, donde todos los hijos conozcan los comportamientos que se exigen por igual a cada uno de ellos.

    ¿Cómo hacer que funcione correctamente?

    A la hora de introducir la técnica de la economía de fichas en casa se deben tener en cuenta varios pasos fundamentales, con el fin de que sea totalmente eficaz y no se vuelva en vuestra contra.

    ¿Qué pasos hay que seguir?

    - Decidir qué conductas queremos aumentar y definirlas correctamente

    Esto quiere decir que se planteen de forma positiva y sean muy concretas, como por ejemplo: “Hacer la cama”, “poner la mesa”, “hablar sin gritar ni insultar”, “recoger los juguetes”, “ordenar la habitación”, etc.

    Presentar lo que hay que hacer, no lo que no hay que hacer.

    - Decidir qué fichas se van a utilizar

    Tienen que ser atractivas y llamativas, apropiadas para los niños que tenéis delante, es decir, pensadas para ellos.

    Por ejemplo, se pueden usar caritas sonrientes, pegatinas de algún personaje que les guste, etc. Estas fichas se entregarán inmediatamente después de cada conducta.

    - Establecer el precio de cada conducta según fichas

    Es decir, aplicar a cada conducta un número de fichas conseguidas por cumplirla. Debe ser lógico, justo y adecuado.

    Por ejemplo: “Hacer la cama” (1 ficha), “poner la mesa” (1 ficha), “recoger los juguetes” (2 fichas), “ordenar la habitación” (2 fichas), “hablar sin gritar ni insultar” (3 fichas).

    Esto dependerá de qué conductas tenemos más necesidad de potenciar y reforzar. Es importante que este esquema esté anotado y sea visible, para que lo tengan siempre presente y se trabaje a diario.

    - Establecer las recompensas o premios y su frecuencia

    Tienen que ser abundantes y variados. Por ejemplo: “Jugar a la videoconsola”, “dar una vuelta en bici”, “ir al cine”, “escoger lo que verán esa noche en la tele”…

    Estos premios, que implican una elección del niño a algo relacionado con toda la familia, son muy potentes.

    Los premios tienen que ser concretos y estar medidos en el tiempo, es decir, que cada premio se desarrolle en media hora, en una o en lo que se decida.

    En cuanto a la frecuencia, cuanto más pequeños sean los niños, los premios se darán más a menudo (por ejemplo, cada día); cuanto más mayores sean, los premios se dilatarán más en el tiempo (por ejemplo, el fin de semana).

    - Establecer el intercambio fichas-premios

    Este intercambio debe ser justo y apropiado. Por ejemplo, si hemos decidido que los premios se otorgarán el fin de semana, puede ser algo así: 7-13 fichas (“Jugar a la videoconsola media hora”), 14-20 fichas (la anterior y “dar una vuelta en bici una hora”), 21-27 fichas (Las anteriores e “ir al cine”), 28-34 fichas, etc.

    Toda esta información debe estar clara y perfectamente visible para toda la familia. Se puede poner, por ejemplo, en una cartulina o un póster en el comedor o en la cocina.

    Los niños tienen que entender por completo todo el proceso. Han de tener claro lo que tienen que hacer y cómo se resolverá cada situación, para evitar malentendidos y conflictos.

    Por parte de los padres es vital seguir el programa que hayáis estipulado, porque dependerá también de esto que sea eficaz.

    Además de darles las fichas, reforzadles con buenas palabras, ya que esta recompensa también tiene un poderoso valor en ellos.

    Recordad los pasos de la economía de fichas y aplicadla correctamente y a rajatabla; de esta manera, las conductas positivas se afianzarán en el ambiente familiar.

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