Actividades extraescolares sí, pero con medida

    Actividades extraescolares sí, pero con medida © Depositphotos.com/Gelpi

    Inicio del curso escolar. Sinónimo de planificación de horarios y actividades en la mayoría de familias.

    Por ello, es ahora cuando muchos padres deciden apuntar a sus hijos a diversas actividades extraescolares, con el fin no sólo de que aprendan y hagan cosas nuevas, sino también de mantenerlos entretenidos y de cuadrar sus propios horarios.

    Actividades extraescolares sí, pero con medida

    Por supuesto que las actividades extraescolares son positivas para los niños. En toda su diversidad, son altamente favorables para su educación, su rendimiento académico y su propia felicidad.

    Sin embargo, es importante valorar estas actividades, evaluar cuáles serán las mejores para tu hijo y decidir en familia (es decir, el niño también) qué actividades realizará.

    La importancia de implicar al niño

    ¿Por qué es importante que tu hijo sea partícipe de la elección de las actividades extraescolares que realizará?

    A priori, parece lógico que el niño pueda opinar sobre qué le gustaría hacer y qué no, aunque no siempre concuerde con sus padres.

    Hay niños que no querrán hacer nada, obviamente, y es en estos casos cuando más importante es que sientan que son ellos los que deciden su actividad.

    Proponedlo como un juego en el que tenéis que decidir, por ejemplo, tres o cuatro actividades que le gustaría hacer después de clases.

    Después, entre todos, iréis diciendo qué cosas buenas y malas tiene cada actividad, como el horario, la exigencia, la dificultad, el desconocimiento, etc.

    Al final podéis decidir hacer una o dos actividades, según un consenso general que podéis ir guiando conforme veáis las ventajas e inconvenientes de cada actividad.

    Es vital que el niño tenga algo de opción, de opinión y de decisión, ya que de esto depende mucho su implicación en lo que haga, y, por supuesto, también su felicidad y su ánimo general.

    Si está en una actividad extraescolar que le desagrada o le parece tediosa, se convertirá en una carga muy pesada, cuando en realidad debe ser un momento de aprendizaje, pero también de diversión.

    Claves en su desarrollo y crecimiento personal

    Son muchos los aspectos positivos de las actividades extraescolares.

    En primer lugar, y si hemos cumplido con la tarea de implicar al niño en su decisión, y por tanto, le gusta la actividad, ya tenemos un punto positivo: el agrado de dicha actividad.

    Tu hijo se sentirá más feliz, más realizado y, por tanto, con menos probabilidades de sufrir algún problema emocional.

    Todas las otras cosas que haga se verán, además, reforzadas. Por tanto, las actividades extraescolares son perfectas para niños con un estado de ánimo más bajo.

    Obviamente, otro punto a favor es el propio aprendizaje que haga de la actividad. Es decir, aprenderá a hablar en inglés, a tocar la guitarra, a jugar a fútbol... Aprenderá, sea lo que sea, lo cual siempre es inmejorable.

    Y no sólo aprenderá la tarea en sí, sino que también se entrenará en ser más responsable, organizado, hábil, atento, puntual… Es decir, potenciará al máximo sus propias capacidades y su desarrollo personal.

    Tampoco hay que olvidar el aspecto social de las actividades extraescolares.

    Es en éstas donde aumentará su círculo de amistades, conocerá compañeros nuevos con los que puede surgir una amistad que los una de por vida.

    Es más, desarrollará sus habilidades sociales, como su comunicación.

    No sobrecarguéis a vuestro hijo

    Pero igual de importante es no saturarle con múltiples actividades. Sí, es altamente positivo que realice alguna actividad extraescolar.

    Es más, lo ideal sería que realizase una que supusiese un paso adelante en su educación y aprendizaje, como puede ser estudiar inglés, y otra que significase un plus en su estado de ánimo y su estado físico, como puede ser algún deporte, pero no ir añadiendo actividades por el simple hecho de sumar.

    No siempre más es mejor, y en este caso tampoco. No le apuntéis a cuatro actividades con el fin de que aprenda o se divierta muchísimo, porque es probable que no haga ninguna de las dos cosas.

    Y, por supuesto, no lo hagáis con la única intención de que esté distraído y no moleste en casa, porque entonces sí se podrá convertir en un completo desastre.

    No olvidéis que, aunque son niños y tienen mucha energía, también necesitan descansar y pasar tiempo en casa y en familia.

    Si está en el colegio desde las ocho hasta las cinco y luego se pasa hasta las nueve con actividades extraescolares, llegará a casa cansado física y mentalmente y sin tiempo ni ganas para estudiar ni hacer deberes.

    Recordad que no pueden estar trabajando todos los días: necesitan descansar y divertirse, y de vez en cuando no hacer nada; en definitiva, necesitan ser niños.

    Como-vencer-el-desamor

    ¡Compartir es vivir!

     

     

     

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