Custodia compartida: ¿Todavía queda alguien en contra?

    Custodia compartida: ¿Todavía queda alguien en contra? © Depositphotos.com/Darknula

    Parece que todo va acercándose lentamente al sentido común con la firma del Anteproyecto de Ley sobre el ejercicio de la corresponsabilidad parental en caso de nulidad, separación y divorcio.

    Pese a que éste no otorga carácter preferente a la custodia compartida, sí permite al juez acordarla aunque ninguno de los progenitores la haya solicitado.

    Custodia compartida: ¿Todavía queda alguien en contra?

    Desde el punto de vista psicológico, no hemos de olvidar que para un hijo es mucho más sano que sus padres sean felices aunque vivan separados, que tenerlos bajo el mismo techo siendo desgraciados.

    Lo que los niños ven en sus padres es infinitamente más importante que lo que se les dice, por lo que muchas veces lo mejor que uno puede hacer por sí mismo y su descendencia es poner fin a un matrimonio que no tiene salida.

    Una vez finiquitado el nexo matrimonial, lo lógico sería poder compartir al 50% tanto las cargas económicas como la custodia, pues los hijos (sobre cuando dejan de ser completamente dependientes) necesitan a ambos progenitores por igual.

    Desde el punto de vista psico-emocional, la idoneidad de la custodia compartida para los hijos está fuera de dudas.

    Olvidar los problemas matrimoniales y pensar en los hijos

    Cuando no es posible hacerlo de manera amigable, la pelea judicial está servida. Muchos hombres luchan a pecho descubierto durante años para lograr el derecho a ocuparse al 50% de sus hijos.

    Encontramos asociaciones repartidas por todo el territorio nacional que aglutinan padres pro-custodia compartida.

    En su artículo “Custodia compartida: situación actual y anteproyecto de ley”, publicado en la web de la Asociación Libre de Abogados, Carmen Sánchez explica algunos de los criterios que se tienen en cuenta a la hora de lograrla:

    1.- Que entre ambos progenitores exista una comunicación fluida. Se busca una actitud constructiva, lo cual, si se está en pleno proceso judicial, es poco probable.

    2.- La aptitud, voluntad e implicación para asumir los deberes y respetar los derechos del otro.

    3.- La proximidad de los domicilios y del centro escolar del menor.

    4.- La compatibilidad de los horarios laborales.

    5.- Si tienen suficiente capacidad de juicio, la voluntad de los hijos.

    Sea porque al final lo dice un juez o sea de mutuo acuerdo, el gran reto de unos padres separados es el de ser capaces de anteponer el bienestar y el equilibrio de sus hijos a sus problemas personales, sus odios y sus tirrias… en definitiva, que triunfe el amor frente al egoísmo.

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