Tres claves para potenciar el trabajo escolar

    Tres claves para potenciar el trabajo escolar © Depositphotos.com/Racorn

    Por todos es sabido que a muchos niños no les gusta hacer los deberes y las tareas de la escuela. La hora de trabajar se convierte en una guerra en la que el niño no quiere participar.

    Debemos motivarle desde bien pequeño, para que aprenda a valorar lo que tiene que hacer y pueda realizarlo con ganas y esfuerzo.

    El colegio es el medio fundamental donde poner en práctica estas claves, y tanto los profesores como los padres deben aprender a fomentar la realización de dichas tareas.

    Tres claves para potenciar el trabajo escolar

    Aunque la siguiente información está enfocada hacia el trabajo en la propia escuela, también se puede aplicar en casa.

    Lo importante es reconocer que los próximos tres puntos son un estímulo para que el niño trabaje, además de una recompensa por realizarlo correctamente:

    1.- Reforzar

    No es la primera vez que abordamos este concepto, y seguramente no será la última. El refuerzo es un elemento clave en la educación de cualquier persona, y más en la de los niños.

    El acto de reforzar se puede hacer de diversas maneras, y lo que siempre se debe mostrar es cariño, atención, aprecio y aprobación hacia el niño que cumple con sus tareas. 

    ¿Cómo reforzar? Un simple “qué bien lo has hecho” parece poca cosa, pero demuestra que se valora su trabajo, y el niño lo notará y agradecerá.

    Del mismo modo, que el profesor le elogie delante de toda la clase es un refuerzo enorme, igual que aplaudirle o colgar el trabajo bien hecho en un mural de clase.

    La comunicación no verbal es igual de importante, ya sea sonriendo, chocándole la mano, guiñándole un ojo o escuchándole.

    Y, obviamente, calificándole correctamente, con la nota que se merece, y explicándole el porqué de la buena nota, recalcando su actitud.

    No está de más escribirle un “bien” o una carita sonriente en el cuaderno.

    2.- Actividades escolares agradables

    Si se trata de un niño al que le gusta participar en clase o que es muy hablador o movido, se puede aprovechar esta característica para potenciar su trabajo.

    ¿Cómo? El profesor puede darle tareas que le gusten, como borrar la pizarra, anotar la fecha en la misma e incluso mandarle a hacer un recado. Hacerle partícipe de la clase demuestra que el profesor confía en él.

    También se le puede motivar dejando que haga cosas que le gusten, como dibujar, hacer crucigramas, jugar con plastilina o con recortables, leer un cuento, etc.

    No hay que menospreciar el valor de estas actividades, pues con ellas también está aprendiendo, ganando autonomía y siendo feliz.

    Y, cómo no, darle pequeños privilegios por hacer los deberes, como ser el primero de la fila al salir de clase, o dejando que salga al patio un poco antes.

    3.- Materiales escolares atractivos

    Por último, no debemos olvidar las herramientas con las que el niño trabaja. Si éstas son poco llamativas o motivadoras para él, serán el primer motivo de su rechazo.

    Por ello es muy importante que el niño colabore en la compra de dichos materiales, como el estuche, la mochila, las libretas, los lápices y bolígrafos, las ceras o pinturas, etc.

    También se puede fomentar el trabajo escolar comprándole material extra, como calculadoras, mapas, microscopios…

    De esta forma tendrá más cosas relacionadas con el colegio, que además le gustarán y favorecerán su curiosidad.

    También pueden ser juguetes educativos, ya sean rompecabezas, manualidades o multitud de accesorios que hoy en día se encuentran en muchas tiendas, y que ayudan considerablemente en la educación de los niños.

    Y no nos olvidemos de su vestimenta, que puede beneficiar su dedicación en las tareas escolares.

    Una ropa y calzado deportivos son recomendables para un cómodo y favorable cumplimiento de los deberes.

    Estos tres conceptos son clave para el desarrollo del trabajo escolar en los niños.

    Son ideales para los más pequeños, que comienzan a tener deberes y pequeñas responsabilidades, al igual que para aquellos que pueden comenzar a presentar problemas en clase y que no suelen realizar las tareas.

    Recuerda que, aunque el mayor tiempo y trabajo se dedica en el colegio, la educación no termina allí, sino que continúa en casa. 

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