Buenos propósitos de Año Nuevo para tus hijos

    Buenos propósitos de Año Nuevo para tus hijos © Depositphotos.com/T.tomsickova

    El comienzo de un nuevo año es aprovechado por muchas personas para crear lo que se conoce como “buenos propósitos”.

    Estos típicos planes que nos marcamos suelen ir enfocados a perder algo de peso, hacer más ejercicio, dejar algún hábito poco saludable o retomar viejas actividades.

    Esa forma de planificar metas puede ser muy útil también en los niños.

    Ésta es una oportunidad magnífica para que tu hijo mejore en algún aspecto y descubra el poder de la motivación en las cosas que haga.

    Lista de buenos propósitos para empezar el año

    Puedes plantearle la idea como un juego en el que ambos vais a realizar una lista de las cosas que queréis mejorar este año que empieza.

    Esto implica que tú también debes pensar en buenos propósitos para ti mismo (lo cual será aún más beneficioso).

    Debe ser tu hijo quien plantee sus propias metas. Esta labor que parece fácil y sin importancia está enseñándole a conocerse mejor, a valorarse y a saber en qué mejorar, y también a exigirse, a aprender a esforzarse y a superar las dificultades.

    Las metas pueden variar desde las típicas “portarme mejor”, “estudiar más” o “ayudar en casa”, hasta “hacer algún deporte”, “lavarme los dientes dos veces al día”, “comer fruta a diario” o incluso “ser más generoso”.

    Esto depende de la edad del niño, de sus dificultades concretas y del nivel de exigencia aprendido en casa. Lo importante es que a él mismo se le ocurran ideas que poner en marcha.

    El siguiente paso es concretar estos objetivos. Es probable que los propósitos que haya pensado sean muy generales, como los descritos antes. Por ello, vamos a plantearle que escriba unos pequeños pasos para conseguir estas metas.

    Por ejemplo, si su propósito es estudiar más este año, podemos preguntarle: “¿Cómo conseguirás eso?”, y así extraer objetivos más simples para lograr la gran meta: hacerse un horario, planificar un tiempo de estudio a diario, crear un sistema de recompensas por el estudio, etc.

    Evita la sobrecarga de objetivos

    Es igual de importante no sobrecargar al niño con demasiados objetivos. Si ha escrito muchos, decidid uno o dos (los más necesarios y a la vez más gratificantes) y que vaya a por ellos.

    Una forma muy útil de emprender las tareas es escribir todo lo que decida y ponerlo en su corcho de la habitación o pegado en la pared o en su armario; de este modo verá a diario los objetivos que se ha marcado y cómo va cumpliéndolos poco a poco, lo cual añadirá aún más puntos a su motivación.

    También podéis crear una agenda en la que poner los deberes y las tareas que tiene que hacer, así como las fechas de fiesta y los cumpleaños, no sólo para que aprenda a organizarse y a tomar responsabilidades sino para que se anime y no vea todas las semanas llenas de exigencias y esfuerzos.

    No olvides que, para que tu hijo se tome en serio estos propósitos, debe ver en ti una intención por cumplir unos objetivos.

    Le estás enseñando el valor del esfuerzo y del trabajo, y puede aprender a ser capaz de hacer cosas por sí mismo.

    Así que anímale, sé una parte crucial de su motivación y tu hijo comenzará este año cumpliendo sus metas.

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