Trastornos alimentarios en la adolescencia: obsesión por adelgazar

    Trastornos alimenticios en la adolescencia: obsesión por adelgazar © Depositphotos.com/Sergey Nivens

    Como cualquier padre sabe, los cambios que se producen en su hijo adolescente son radicales. Tanto a nivel de físico como emocional y mental, el que antes era un niño reforma su identidad, comenzando a orientarla hacia la vida adulta.

    Esta etapa de confusión e incertidumbre es especialmente propensa a albergar problemas. Unos de los más peligrosos son los trastornos de la alimentación (TCA), ante los cuales las muchachas adolescentes están especialmente en riesgo, pues la sociedad las bombardea mediante la publicidad, los estereotipos sociales y la moda.

    Trastornos alimentarios en la adolescencia: obsesión por adelgazar

    Esta situación lleva a que, aunque muchos no llegan a caer en una anorexia o una bulimia, el 20% de los jóvenes presente “actitudes anoréxicas”*.

    Si crees que tu hijo adolescente se ha obsesionado con adelgazar, tienes que estar alerta y aprender a reconocer las señales del problema, para así actuar con eficacia y rapidez.

    Reconoce y actúa ante un trastorno de la alimentación

    Uno de los factores que ayuda a intervenir en un TCA es la detección precoz, o incluso en el punto previo, cuando el joven está a punto de caer. Cuanto más tiempo pasa la persona con las ideas y conductas perjudiciales, más se arraigan, y, por tanto, son más difíciles de eliminar y resulta más complicado evitar las recaídas.

    Es posible que tu hijo adolescente realice algunos comentarios negativos sobre su aspecto físico, o desee bajar algunos kilos. En parte es normal por la importancia que en la adolescencia se le da a los estereotipos físicos, pero… ¿cuándo hay que alarmarse realmente?

    Algunos de los signos preocupantes que permiten reconocer un TCA en tu hijo son:

    1.-Come cada vez menos y se salta comidas con excusas variadas.

    2.-Se queja con frecuencia de su imagen corporal, se considera gordo.

    3-.Realiza comentarios de autodesprecio.

    4.-Comienza a desarrollar rituales a la hora de comer: corta la comida en trozos pequeños, los mueve por el plato, come muy despacio, dice que no tiene más hambre.

    5.-Come mucho a escondidas (desaparecen cantidades importantes de comida de la nevera o de la despensa).

    6.-Siempre va al baño después de las comidas.

    7.-Consume laxantes o bebe demasiada agua.

    8.-Realiza excesivo ejercicio físico.

    9.-Su estado de ánimo es irritable o deprimido.

    10.-Se le retrasa o retira la menstruación.

    La importancia de la comunicación

    Además, existen ciertos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar trastornos de alimentación, como el perfeccionismo, el sobrepeso infantil, el miedo a madurar, la baja autoestima, los conflictos familiares, la sobreprotección, diversos problemas emocionales…

    Si tu hijo cumple algunas de estas características y además has detectado en él algunos de los comportamientos anteriores, sería recomendable que te comuniques con él y profundices un poco más en su intención de adelgazar: ¿Por qué y para qué desea adelgazar? ¿En qué medida le preocupa este objetivo? ¿Qué conductas realiza para conseguirlo?

    Siempre es preferible que, si desea reducir su peso, lo haga de forma saludable, con una dieta sana y variada bien planificada: tú puedes ayudarle a elaborarla, consultando previamente a un nutricionista.

    ¿Qué actitud adoptar?

    ¿Qué hacer si finalmente se detecta un problema de este tipo? Es importante no restarle importancia a la situación, pero tampoco desesperar. Hay que actuar con conciencia y rapidez: acudir al pediatra para que éste le derive al especialista, le diagnostique y le prescriba el tratamiento psicológico adecuado.

    Es importante saber que, ante este tipo de casos, reaccionar ante el adolescente con enfado o castigos es totalmente contraproducente. La actitud por parte de los padres ha de ser de comprensión y apertura, para que el joven sienta que se encuentran de su lado.

    Los TCA son enfermedades difíciles de controlar, que requieren de mucho esfuerzo y trabajo a nivel del afectado y su familia, con la ayuda de profesionales cualificados. Y, como casi siempre, si la predisposición es positiva, el TCA tendrá una solución eficaz.

    * Según estudios epidemiológicos realizados en Madrid por Gonzalo Morandé Lavin.

    Te dejamos un vídeo que consideramos muy interesante para mostrar a los adolescentes cómo algunas veces se utilizan las nuevas tecnologías para crear imágenes que no son reales y que transmiten estereotipos difíciles de alcanzar de forma natural.

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