El ‘nido vacío’: cuando tus hijos se van de casa

    El ‘nido vacío’: cuando tus hijos se van de casa © Depositphotos.com/Bruce Shippee

    Tu hijo ha decidido independizarse. Llega el día en que sale de casa con varias maletas y cajas llenas de sus cosas, y se produce un gran silencio cuando cierras la puerta.

    Su habitación parece otra, no hay nada (o casi nada) suyo. De repente, sientes una gran sensación de vacío, tristeza y melancolía. 

    Éste es el “síndrome del nido vacío”: un gran cúmulo de emociones negativas lideradas por la soledad cuando un hijo se va de casa.

    El ‘nido vacío’: cuando tus hijos se van de casa

    Aunque pueda parecer que este problema sólo se presenta con la marcha del último vástago (si es que hay más), la sensación de pérdida se experimenta con cada uno de ellos, aunque el torrente de emociones y la intensidad de las mismas diferirán según el afecto que se tenga hacia ellos.

    El ‘nido vacío’ no sólo se caracteriza por la soledad; también por el cambio que supone en tu vida.

    El rol de padres lleva cambiando desde hace años. Puedes pensar cosas como que tus hijos ya no te necesitan tanto, pero quizá la necesidad sea otra.

    Al crecer nuestras necesidades y capacidades cambian: ya no eres ese al que acudían para todo; tus hijos han crecido también y son capaces de realizar muchas cosas por ellos mismos.

    Quizá no te necesiten como fuente de seguridad y estabilidad, pero no dudes que el vínculo afectivo que os une no lo puede romper nada ni nadie.

    ¿Cómo superar el síndrome del nido vacío?

    Entonces, ¿qué puedes hacer para superar este bache? Como la mayoría de problemas, el síndrome del ‘nido vacío’ se consigue superar.

    Lo primero es no dramatizar y ponerse en lo peor. Vive el cambio como algo positivo, no negativo.

    Apoya la marcha de tus hijos: éste es un grandísimo paso en sus vidas, y, en los tiempos que corren, muy complicado. Es para sentirse orgulloso de ellos, y de ti mismo: has criado a unos hijos capaces de independizarse y vivir por ellos mismos, algo que no es nada fácil.

    Intenta no mostrar excesiva pena o congoja por la marcha, para así no provocar sentimientos de culpa por “abandonaros”.

    No creas que para ellos todo es alegría: también sienten esa nostalgia por abandonar su (hasta ahora) casa de toda la vida. Tendrán una mezcla de satisfacción y miedo, y vuestro apoyo será fundamental para gestionarla.

    Aprovecha tu “nueva libertad”. Disfruta nuevamente de tu pareja. Es posible que, durante los últimos años, vuestro rol haya sido el de padres, pero no debéis olvidar que sois una pareja, y las parejas deben cuidarse.

    Realiza actividades con ella que teníais “aparcadas”, apoyaos mutuamente y centraos en el otro en estos momentos; es más que probable que vuestra relación mejore al disponer de más tiempo para vosotros.

    Disfruta tu nueva libertad, búscate un hobby

    Haz cosas nuevas. Es un gran momento para buscarse un nuevo hobby, ya sea pintar, coser, hacer deporte o incluso escribir en un blog.

    Lo importante es que te dediques a realizar actividades que te gusten y, sobre todo, que disfrutes de ellas. Retoma planes que tenías olvidados o viajes que dejaste de lado.

    Es el momento de abrir el baúl de “cosas que quiero hacer y aún no he hecho”.

    No olvides que, aunque tu hijo se haya ido de casa, la relación con él sigue siendo la misma. No pierdas el contacto con él (siempre respetando su nuevo espacio y libertad).

     

    No creas que se va a perder calidad en vuestra relación; todo lo contrario, entráis en una etapa nueva que será muy enriquecedora para ambos. No le has perdido: puedes seguir contando con él.

    Recuerda: sentir esa tristeza es lo más normal del mundo. Tú quieres lo mejor para ellos, y no dudes que pueden conseguirlo por ellos mismos.

    Ahora disfruta de ti, de tu pareja, de todas las cosas que podéis hacer y, así, el ‘nido’ nunca estará realmente ‘vacío’.

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    ¡Compartir es vivir!

     

     

     

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