¿Qué le pasa a mi hijo cuando se convierte en un adolescente?

    Qué le pasa a mi hijo cuando se convierte en un adolescente © Depositphotos.com/Sascha Burkard

    Es una tarde cualquiera de un día cualquiera. Has llegado a casa y te has encontrado a tu hijo tirado en el sofá, como casi todas las tardes.

    Le preguntas cómo le ha ido el día y te responde mascullando un “bien” que no le hace apartar su mirada de la televisión. Te parece que su tono de voz cada vez es más grave, como llevas pensando ya unos días.

    Cuando se levanta para ir a comer algo a la nevera, te fijas e incluso le ves más alto que ayer.

    Insistes e intentas entablar una conversación con él, a lo que reacciona mínimamente con monosílabos mientras se dirige a su habitación: últimamente pasa más horas allí que en cualquier otro rincón de la casa.

    ¿Qué le pasa a mi hijo cuando se convierte en un adolescente?

    “Parece que me lo han cambiado”: es lo que piensas cada vez con más frecuencia. Pero no, no es otra persona: simplemente está creciendo y entrando en la adolescencia.

    El niño que celebraba su noveno cumpleaños en un parque infantil con sus compañeros y toda la familia es ahora un adolescente de trece años que lo celebra saliendo una tarde con sus amigos.

    Dos o tres años antes podríamos estar hablando ya de una adolescencia temprana o precoz, mientras que si el desarrollo físico no se ha completado hasta los dieciocho o diecinueve, hablaríamos de adolescencia tardía.

    Principales cambios durante la adolescencia

    Son muchos los cambios que se producen en esta etapa de la vida, y muchos los factores que determinan este desarrollo:

    - Cambios físicos

    Quizá los más significativos. La pubertad es la precursora del crecimiento en altura que sufren los niños a esta edad (el famoso “estirón”), pero también del cambio de voz y del crecimiento muscular en los hombres, y del aumento del peso corporal en las mujeres.

    Sin embargo, las alteraciones más importantes son las relativas a la madurez sexual, como los cambios genitales, la menstruación o la aparición del vello.

    - Cambios psicológicos-cognitivos

    El principal tiene que ver con el cambio en la forma de pensar. De niños pensamos de forma más concreta.

    El adolescente empieza a crear lo que se llama “pensamiento abstracto”, una forma de razonar mucho menos palpable y perceptible, pero que activa su lógica y deducción.

    Es por ello que, en esta etapa, comienzan a desarrollarse esas grandes dudas y cuestiones transcendentales que modifican todo su pensamiento.

    - Cambios sociales

    Mientras que en la niñez la familia es el ambiente que más influye, el adolescente va distanciándose cada vez más de ella y formando un grupo de amigos con los que se siente más identificado, y cuyas relaciones se convierten en más íntimas.

    La “pandilla” adquiere una personalidad que cambia al adolescente y que puede llegar a causarle una crisis de identidad.

    Así que relájate: estos cambios son normales y se deben a la edad. Consiguen que tu hijo se convierta en el adulto que será.

    Recuerda: todos pasamos por esa etapa y, lo que es más importante, el primer paso para comprender la adolescencia de tu hijo es entender que tu hijo es un adolescente.

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