Cómo conseguir que tus hijos hagan lo que no hacen

    Cómo conseguir que tus hijos hagan lo que no hacen © Depositphotos.com/Elena Elisseeva

    ¿Cuántas veces le tienes que decir a tu hijo que ordene su habitación… y cuántas veces acabas yendo tú a arreglarla? ¿O cuántas veces tienes que esforzarte para que estudie y ves que le cuesta mucho ponerse a ello?

    Sabemos que es muy complicado que tu hijo complete las tareas que menos le gusta hacer: por eso en este artículo te mostraremos una de las técnicas más prácticas y con mejores resultados que puedes aplicar en este aspecto.

    Cómo conseguir que tus hijos hagan lo que no hacen

    La técnica consiste en el llamado “principio de Premack”, que afirma que, para aumentar la frecuencia de las conductas más improbables, lo mejor es reforzarlas con las conductas más probables.

    Es decir, en términos prácticos, si tu hijo se pasa el día jugando a la videoconsola (lo que sería la conducta más probable), utiliza ésta como una recompensa por la conducta de estudiar (la cual sería la menos probable).

    Parece algo muy sencillo, y seguramente lo habrás utilizado en muchas ocasiones; “regalarle” algo a tu hijo cuando se porta bien y cumple con lo que se le dice.

    Sin embargo, una de las consideraciones más importantes a tener en cuenta es que ese “regalo” no debería ser algo material, sino una conducta, una actividad, algo que a tu hijo le encante hacer.

    Por tanto, hay que saber muy bien cuáles son esas conductas, pues difieren de niño a niño, y también varían según la edad.

    Prioritario conocer los gustos de tu hijo

    Es importante conocer bien lo que le gusta hacer a tu hijo para encontrar la conducta que sea más reforzante en cada caso, para que la puedas utilizar como recompensa por una conducta improbable y que quieras que aumente.

    Quizá a tu hijo le guste más ver la televisión, jugar a la videoconsola, salir con los amigos, ¡o puede que hasta leer!; y si es más pequeño, quizá su actividad preferida sea dibujar, pasar tiempo con los juguetes o ir al parque.

    Así, el objetivo de esta técnica es que aumente la probabilidad y la frecuencia de una conducta que hasta ahora es muy poco probable, como puede ser arreglar la habitación, portarse bien, estudiar (para lo que ya te dimos algunas ideas en el artículo sobre Ayuda a tu hijo a empezar bien el curso), etc.

    Esto se consigue mediante la disponibilidad, si es inmediata mejor, de la actividad que desee más.

    Mejor intervenir al principio del problema

    Obviamente, ésta es una técnica efectiva en un principio, o sea, cuando la conducta a mejorar es prácticamente inexistente.

    Con ella conseguirás motivar fuertemente al niño para conseguir dicha conducta improbable. No obstante, se recomienda ir abandonando la recompensa progresivamente cuando la conducta ya se haya adquirido.

    Lo que también es obvio es que ésta es una técnica que por sí misma no va a conseguir cambios radicales en el comportamiento de tu hijo, pues se requerirán habilidades de comunicación, disciplina, e incluso crear un horario de tareas.

    Eso sí, es una técnica muy práctica y muy útil para empezar a ver esos cambios tan deseados.

    Recuerda: enfoca esta técnica no como un castigo por no cumplir con la tarea o por no estudiar, sino como una oportunidad que le das a tu hijo para conseguir lo que quiere si cumple con ella; es decir, como una recompensa.

    De esta forma, le das la responsabilidad de su conducta, educándole hacia la idea de que, si quiere algo, tiene que ganárselo.

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