Conflictivo y desobediente: afrontando a tu hijo

    Conflictivo y desobediente: afrontando a tu hijo Fotografía Manuel Bono http://www.bonofotografia.com

    Un padre puede enfrentarse a varios obstáculos en lo que respecta al comportamiento de su hijo.

    Entre los más importantes cabe destacar dos: la desobediencia y el incumplimiento de normas por un lado, y la conflictividad y la aparición de problemas por otro.

    Conoce a tu hijo para poder afrontar correctamente su personalidad

    Teniendo en cuenta estos dos grandes aspectos de la conducta, un niño puede generar más atención en uno de ellos, o, en el peor de los casos, en ambos.

    Por ello es importante conocer qué debilidad conductual tiene tu hijo para así saber cómo afrontar la situación correctamente.

    Según estas dificultades, el niño puede ser:

    El obediente protestón

    Es el niño que protesta, que discute y que se niega a realizar la conducta que no le gusta y se le pide hacer, pero acaba obedeciendo y realizándola.

    En muchas ocasiones, refunfuña mientras hace la conducta, por ejemplo, quejándose que siempre le toca a él hacer ciertas tareas de la casa mientras está yendo a hacerlas.

    El principal objetivo de su protesta es la atención de los padres para así poder tener la opción de librarse de la tarea, por lo que como padres hay que ignorar esta queja, sin contestar.

    Una vez la tarea esté ordenada, no hay más que decir, se deja de prestar atención a sus protestas, pero no hay que olvidarse de reforzar que haya cumplido, prestando atención ahora sí a su conducta adecuada, y agradeciendo que lo haya hecho. 

    El pasota incumplidor / El desobediente independiente

    Al contrario que el primero, este niño no protesta, no crea conflictos; de hecho, suele ir muy a la suya. El problema es que tampoco obedece cuando se le pide algo, muy acorde a su pasotismo y desinterés.

    Muchas veces el problema es que el niño no sabe cómo llevar a cabo la tarea encomendada, la ve complicada o no presta atención, por lo que habría que ser muy precisos a la hora de mandar las tareas, que sean breves y concretas y expliquen exactamente y paso a paso lo que queremos conseguir.

    Pero no hay que olvidar que deben ser realistas para el niño, que sea capaz de cumplirlas.

    Y como en el punto anterior, habría que reforzar el cumplimiento de la norma, y en caso de que desobedezca, se le deberá privar de algo reforzante con el fin de que aprenda la conducta adecuada. 

    El agresivo desafiante

    Por último, éste es el niño que no solo no obedece, sino que es muy agresivo a la hora de protestar, y desafía cualquier norma que se le intente aplicar.

    Se deben aplicar los métodos antes explicados, pero también sería indicado crear un clima de comunicación no conflictivo, intentando que el niño se sienta entendido.

    De esta forma, plantear el conflicto de manera positiva y clara, de forma que implique una colaboración por su parte, sin descalificar, y llegar a un acuerdo mutuo tras la negociación de varias soluciones por parte de ambos, sin permitirse réplicas ni juicios. 

    Evidentemente, los casos aquí expuestos son muy generales y habría que especificar más en cada caso concreto. Aun así, las pautas mostradas son las esenciales para que el niño pueda realizar las conductas adecuadas

    En definitiva, lo más importante es conocer a tu hijo para saber entenderle y, una vez así, poder enseñarle.

     

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