Ejercicio para sanar tus emociones negativas

Este ejercicio terapéutico consiste en escribir una carta dirigida a la persona por la que estás sufriendo. Nunca llegará a su destinatario, puesto que no la vas a enviar. Aun así, redáctala de la forma más realista posible, como si fueras a entregársela. Comiénzala por “Querido X: Te escribo esta carta porque…”.

Para ayudarte a escribir esta carta, reflexiona acerca de:

¿Qué sientes por esa persona en la actualidad? ¿Qué sentías en el pasado?

¿Qué cosas querrías decirle pero no te atreves?

¿Qué te ha quedado pendiente?

¿Qué le agradeces? ¿Qué le reprochas?

¿Qué emociones tienes? ¿Qué pensamientos tienes?

¿Qué necesitas? ¿Qué le pedirías?

¿Cuál es tu objetivo a partir de ahora?

Puedes plasmar en esta carta todo lo que desees y hacerla tan extensa como necesites. En su elaboración se te removerán muchos sentimientos y sensaciones que forman parte del efecto sanador de esta carta.

Cuando la hayas terminado, reléela las veces que quieras. Puedes guardarla y conservarla durante algún breve tiempo… pero, cuando te sientas preparado, deberás realizar un ritual simbólico con esta carta. Tendrás que quemarla, enterrarla, romperla o deshacerte de ella de la forma que sea, como una forma de decir adiós y cerrar el círculo negativo de esos sentimientos.

Seguir leyendo:

Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Gestionar la frustración

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: la frustración

 

La expectativa es la madre
de toda frustración.

Antonio Banderas

 

La frustración aparece en nuestras vidas cuando no conseguimos realizar nuestros proyectos, sueños y deseos. Nos sentimos frustrados cuando nos vemos limitados externamente para conseguir aquellos objetivos en los que habíamos invertido esfuerzo, ilusión y expectativas. Por ejemplo, nos frustramos intensamente cuando una pareja nos abandona, o cuando, tras repetidos intentos, no conseguimos encontrar el amor.

Algunas personas, en función de su personalidad, son más susceptibles de caer en esta emoción de frustración, mientras que otras son más resistentes. La frustración mal llevada puede derivar en ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira o incluso pensamientos autodestructivos.

Algunas formas de gestionar la frustración:

1.- Busca un plan B. Canalizar tu energía hacia nuevas metas te ayudará a superar la frustración.

2.- Trabaja la aceptación. Aceptar y vivir felizmente la vida supone reconocer que las cosas no siempre ocurren cuando queremos y de la forma que queremos. Asume que hay cosas en la vida que escapan de tu control.

3.- Ten presente que de tu frustración puede nacer el impulso para hacer de tu vida algo mejor, y ser la mejor versión posible de ti mismo.

4.- Reconoce que la perfección no existe. Ser absurdamente exigente contigo mismo da lugar a la frustración, pues esas exigencias paralizan tu productividad y tu capacidad de ser creativo.

5.- Canaliza tu frustración realizando acciones positivas (hacia otras personas, hacia el medioambiente, hacia los animales…).

6.- Cuando te sientas frustrado intenta no tomar decisiones precipitadas, ya que seguramente estarán sesgadas de forma indeseable por tu emoción.

7.- Aprovecha esta experiencia como una oportunidad para entrenar tu tolerancia a la frustración, que te será de gran utilidad para otros conflictos a los que te enfrentes en el futuro.

Seguir leyendo:

Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: la confusión

 

Es menos malo agitarse en la duda
que descansar en el error.

Alessandro Manzoni

 

Los pensamientos de una persona que sufre desamor están plagados de incógnitas del estilo “¿Qué va a ser de mí ahora?”, “¿Cómo va a ser mi futuro?”, “¿De qué manera puedo resolver esta situación?”...

Las dudas se vuelven las protagonistas, sumadas a los conflictos y a las contradicciones de emociones e ideas. Todo esto, en conjunto, nos lleva a un estado emocional de malestar ocasionado por la confusión y la incertidumbre. También es muy común pasar de un estado emocional a otro de forma brusca e inesperada.

Cuando una persona está perdida en la incertidumbre, no se siente capaz de generar posibles soluciones. La duda llevada al extremo crea tanta incertidumbre e inseguridad que la persona sufre un bloqueo mental y emocional, y pierde su capacidad de iniciativa.

Para gestionar de la mejor manera posible la confusión que sientes:

1.- Asume que no puedes controlarlo todo. Permítete fluir; el tiempo dirá cómo se resuelven ciertos asuntos.

2.- Confía en tu capacidad de adaptación. Tú eres capaz de superar todos los retos que se te presenten, sean cuales sean.

3.- Valora los pros y los contras de las decisiones que tengas que tomar, pero no las pienses exageradamente o te quedarás enganchado en la duda y terminarás por no decidir nada. Reduce tu miedo a equivocarte. Lánzate y decide. Al fin y al cabo, prácticamente nada es irreversible; siempre estarás a tiempo de rectificar.

4.- Intenta vivir en el presente en lugar de perderte en miles de posibilidades o en expectativas surrealistas.

5.- No dejes de hacer cosas. La incertidumbre ataca con más fuerza cuando estás sumido en la monotonía y el aburrimiento.

Seguir leyendo:

Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la frustración

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: el miedo

 

No hace falta conocer el peligro para tener
miedo. De hecho, los peligros desconocidos
son los que inspiran más temor.

Alexandre Dumas

Durante una experiencia de desamor, el miedo es una emoción que, de forma casi segura, estará presente. Sentir miedo es algo muy normal; además, es una emoción totalmente instintiva. El miedo nos ha ayudado a lo largo de nuestra evolución a detectar peligros y protegernos de ellos. Si no tuviéramos miedo, no tendríamos precaución de nuestros actos y probablemente no seguiríamos vivos. Por tanto, los miedos realistas son útiles y necesarios.

Sin embargo, la mayoría de nuestros miedos son fantasmas mentales infundados que nos generan malestar y conflicto sin demasiada utilidad. Aun así, lo mejor es que los reconozcas y te los permitas. Algunos de los miedos habituales del desamor son el miedo a la soledad, el miedo al cambio, el miedo a lo desconocido, el miedo al fracaso, el miedo al futuro e incluso el miedo a amar.

Formas de ayudarte a gestionar el miedo:

1.- Pregúntate: ¿A qué tienes miedo? Analiza tus miedos y alíate a ellos. Valora hasta qué punto son realistas.

2.- Pon un nombre a tu miedo. Ésta es una forma de reconocerlo y aceptarlo, dándole el lugar en tu vida que le corresponde.

3.- Hazte la siguiente pregunta: Si no tuvieras miedo, ¿qué harías?

4.- Descubre cuál es la influencia de tus miedos sobre tu comportamiento. ¿Qué dejas de hacer a causa del miedo? ¿Qué harías si no tuvieras miedo?

5.- No permitas que el miedo te paralice. Si huyes de aquello que temes y lo evitas constantemente, nunca podrás demostrarte que sí eras capaz de superarlo.

6.- Trabaja tus inseguridades (todos las tenemos) y tu autoestima.

7.- Recuerda situaciones pasadas en las que hayas tenido miedo a algo y lo hayas superado (por ejemplo, una entrevista de trabajo complicada, exámenes, situaciones tensas…).

Seguir leyendo:

Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar la confusión

Gestionar la frustración

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: el resentimiento

 

Perdonar es no odiar, es extinguir el rencor y los deseos de venganza. Es negarse a que el resentimiento siga echando raíces y no haga daño.
Perdonar es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, abriendo el camino de la comunicación y la transparencia.
Perdonar es liberarse y crear bienestar para uno mismo y para quienes nos rodean.

Walter Riso

El resentimiento se genera a partir de una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados o humillados, y fuimos capaces de defendernos y de expresar nuestro enfado de forma asertiva. El rencor nos hace revivir, una y otra vez, la rabia y el dolor que lo acompaña. Si no se resuelve, acaba por enquistarse en lo más profundo de nosotros, llegando a amargarnos hasta impedirnos disfrutar plenamente de la vida.

Albergar resentimiento hacia ese amor que nos dañó, además de afectar negativamente a nuestra salud, puede dificultar y/o deteriorar nuestras futuras relaciones sentimentales con otras personas que merecerían nuestra confianza y espontaneidad. Cuando mantienes el resentimiento hacia alguien, sigues amarrado a esa persona por un vínculo emocional negativo muy fuerte. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo dañino y librarse de ese peso que estás cargando.

Algunas estrategias para superar el resentimiento:

1.- Haz más consciente que nunca tu rencor: identifica hacia qué persona guardas resentimiento y qué te hizo para lastimarte u ofenderte. ¿Hasta qué punto esas ofensas son realistas o están siendo exacerbadas por tus emociones negativas?

2.- No pierdas tu tiempo en emitir reproches que sólo servirán para empeorar la situación y quedarte enganchado al malestar.

3.- Pon límite a las críticas. Criticar a esa persona te sirve para desahogarte a corto plazo, pero a largo plazo acaban por envenenarte

4.- Deja atrás el pasado; gira tu mirada hacia el presente y el futuro.

5.- Puede resultar terapéutico aceptar que la vida no siempre es justa.

6.- Perdona. Ten en cuenta que perdonar no es sinónimo de olvidar. Olvidar no está en tu mano; el tiempo decidirá lo que recuerdes.

Seguir leyendo:

Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Gestionar la frustración

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Go to top