Cómo vencer el desamor

Cómo vencer el DESAMOR

La guía definitiva para no sufrir nunca más por amor 

¿Estás hundido en ese pozo oscuro y sin fondo llamado desamor? ¿Has roto una relación amorosa y no sabes cómo gestionar el dolor que te producen los recuerdos de tiempos más dulces?

La palabra "desamor" nos asusta. Nadie quiere sufrir un mal de amores, porque nadie quiere sentirse solo, desolado y apartado de la vida del ser humano al que se ama. Sin embargo, el desamor es prácticamente inevitable. Todos pasaremos por él en, al menos, una ocasión.

En el libro encontrarás las herramientas que necesitas para superar el desamor, identificar relaciones tóxicas, superar la dependencia emocional y, sobre todo, para poder gestionar las emociones más frecuentes que sentimos cuando se produce una ruptura: ira, frustración, odio, resentimiento, tristeza...

Además, también te proporciona una serie de ejercicios para vencer los síntomas del desamor como la ansiedad, los pensamientos obsesivos, el estado de ánimo depresivo, la baja autoestima... que acaban convirtiéndose en problemas reales que alteran la vida cotidiana.

En esta guía, por tanto, encontrarás un verdadero manual práctico que te ayudará a entender el amor y el desamor y vivirlo desde la aceptación sabiendo que, como la mayoría de crisis vitales, también es una oportunidad para convertirte en una persona más fuerte, capaz y segura de ti misma. 

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 Índice

INTRODUCCIÓN

¿Por qué una guía sobre el desamor?

CAPÍTULO 1: ESE SENTIMIENTO LLAMADO AMOR…

Los mitos del amor

Del amor al odio sólo hay un paso: la teoría de R. Solomon

Las tendencias contradictorias del amor

CAPÍTULO 2: EL AMOR COMO UNA NECESIDAD

¿Por qué buscamos el amor?

La influencia del tipo de apego en nuestra forma de vivir el amor

El amor que nunca llega

La conquista y sus 8 errores

Amar sin ser amado

Superar un amor no correspondido

CAPÍTULO 3: LA FECHA DE CADUCIDAD DEL AMOR

Las etapas del amor

10 signos de que algo no funciona en la relación

¿Por qué es tan difícil romper?

Consecuencias de mantenerse en una relación vacía

CAPÍTULO 4: DESPUÉS DE ROMPER CON EL AMOR

Fases del proceso de ruptura

La separación: consecuencias físicas y psicológicas

El duelo tras la ruptura

Superar una ruptura en 8 pasos

¿Amistad tras la ruptura?

El papel de los hijos en el divorcio

CAPÍTULO 5: AMORES TÓXICOS

Amor sano VS Amor tóxico

Tipos de amor tóxico

Identificar una relación tóxica

Ejercicio práctico para identificar una relación tóxica: escribe tu historia

Superar un amor tóxico

Pasos para deshacerse de una relación tóxica

¿Dependo emocionalmente de mi pareja?

La dependencia emocional

Consejos para no vivir bajo una dependencia emocional

CAPÍTULO 6: CÓMO VENCER LOS SÍNTOMAS DEL DESAMOR

Cómo vencer la ansiedad

Cómo vencer el estado de ánimo depresivo

Cómo vencer los problemas de sueño

Cómo vencer los pensamientos obsesivos

Cómo vencer los pensamientos distorsionados

Cómo vencer la baja autoestima

CAPÍTULO 7: CÓMO GESTIONAR LAS EMOCIONES NEGATIVAS DEL DESAMOR

Gestionar la tristeza y el dolor

Gestionar la ira

Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Gestionar la frustración

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

EL DESAMOR COMO OPORTUNIDAD

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© Estefanía Mónaco Gerónimo, 2015
© El Portal Del Hombre, 2015
Imagen de portada © Depositphotos.com/Siloto
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares delcopyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual. 

 

CAPÍTULO GRATUITO

Cómo vencer

EL DESAMOR 

La guía definitiva para no sufrir nunca más por amor

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Introducción

¿Por qué una guía sobre el desamor?

Son muchas las personas que se encuentran desilusionadas, abatidas, decepcionadas con el amor. Los que no encuentran a la anhelada “media naranja”. Los que atraviesan un duro proceso de ruptura. Los que desean romper, pero no saben cómo. Los que sufren en su relación tóxica. Los que aman sin ser correspondidos.

Todos tienen en común el dolor intenso del amor cuando se tuerce, tan intenso como el bienestar que es capaz de producirnos. Porque el amor, al fin y al cabo, es un arma potencial de doble filo.

Cuando estás en lo más hondo del pozo del desamor, lo que más necesitas es que alguien te tienda una mano. Esta guía aspira a ser una pequeña luz en esa oscuridad. Con un lenguaje claro y sencillo, fácil de asimilar –pues sé que no es momento para andarse con rodeos–, pretendo explicar de forma aplicada aquello que necesitas saber sobre el amor y sobre el desamor, para comprenderte mejor a ti mismo en esta situación.

Posiblemente estés pensando que comprenderte a ti mismo no es suficiente. Y no, seguramente no lo es. Tienes la necesidad de hacer algo con lo que te está pasando. Por eso, en esta guía he incluido capítulos totalmente prácticos sobre cómo vencer los síntomas del desamor y cómo gestionar –una a una– el torrente de emociones negativas que trae consigo.

Pero ¡ojo!, no creas que, si estás felizmente enamorado, esta guía no es para ti. Incluso aunque no te encuentres actualmente sumido en el desamor, esta lectura te enganchará por su dinamismo y su frescura. Sus consejos, técnicas, ejercicios, teorías y curiosidades te aportarán un aprendizaje valioso y útil para el día a día de tu relación sentimental, para que lo compartas también con tu pareja.

Porque nadie nos enseña a amar, y, sin duda… ¡lo necesitamos!

CAPÍTULO 1

 ESE SENTIMIENTO LLAMADO AMOR…

Intensidad. Encuentro. Unión. Reciprocidad. Atracción. Alegría. Energía. Comunicación. Creación. Afecto. Entrega. Magia. ¿Qué es y qué no es amor?

Los mitos del amor

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos

contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

John Lennon

 

Según han estudiado los psicólogos sociales, el amor también es una “construcción social”. En nuestra cultura existen unas tendencias bastante marcadas a percibir el amor en función de estereotipos compartidos socialmente, que nos llevan a tener numerosas creencias irracionales (y falsas) sobre cómo “deberían ser” nuestras relaciones amorosas.

Desde que nacemos hasta que maduramos estamos implicados en un proceso de socialización constante, mediante el cual vamos interiorizando ideas abstractas sobre el amor, ideas que acabamos adoptando como si fueran propias y transmitiéndolas de generación en generación. Clasificamos las conductas amorosas según pertenezcan a la categoría “amor correcto” o “amor incorrecto”, y creemos saber lo que es aceptable y lo que no lo es en una relación.

El primer paso para deshacerse de estas ideas poco realistas sobre el amor es identificarlas en nosotros mismos. Rodeados de películas, novelas y canciones que nos las recuerdan constantemente, esta tarea se nos hace cuesta arriba. ¿Te ves reflejado en alguno de estos mitos del amor romántico?

- Mito de la equivalencia o del amor romántico: “El amor (confianza, intimidad, compromiso, complicidad) y el enamoramiento (chispa, ilusión, pasión, mariposas en el estómago) son sinónimos. Si uno deja de estar apasionadamente enamorado, es que ya no ama a su pareja y es mejor abandonar la relación”.

- Mito de la media naranja: “Existe una persona en alguna parte del mundo que es ideal para mí. Encajaríamos de forma perfecta, complementándonos como las dos mitades de una naranja. Si el destino quiere, algún día la encontraré”.

- Mito de la exclusividad: “El amor o la atracción sólo pueden sentirse por una persona al mismo tiempo; si no, no es amor de verdad”.

- Mito de la omnipotencia: “El amor lo puede todo. Si dos se quieren serán capaces de superar todos los obstáculos externos”.

- Mito de los celos: “Los celos son signo de amor verdadero. Si mi pareja no se pone celosa es porque no le importo”.

- Mito de la fidelidad: “Si amo de verdad a mi pareja, todos mis deseos y fantasías sexuales deben tener sólo a mi pareja como protagonista. Y, por supuesto, yo también debo ser el único protagonista de todos los deseos y fantasías de mi pareja”.

- Mito de la eternidad: “El amor, si es de verdad, es para toda la vida”.

Posiblemente estás pensando que puedes defender la veracidad de algunos de estos mitos. Desde luego, la socialización de la que hablábamos nos ha dado argumentos suficientes para creer ciegamente en ellos, por lo que tenemos algunos fuertemente arraigados.

Pero aun así nos cuesta, a menudo, adherirnos a estas normas implícitas… Porque, al fin y al cabo, no son más que “mentiras culturales”, con un toque fantástico, engañoso e imposibles de llevar a cabo. Desde luego, nuestra vida en pareja podrá fluir más naturalmente si nos liberamos de estereotipos, ya que le quitaremos pesos añadidos a la relación.

Del amor al odio sólo hay un paso: la teoría de R. Solomon

El amor, en muchas ocasiones, es un sentimiento con cierto matiz de contradicción. Como dice el mítico refrán, “del amor al odio sólo hay un paso”, y en ocasiones ambos son prácticamente simultáneos.

¿A qué se debe? Existe una teoría psicológica que es útil para explicar esta paradoja del amor. Esta teoría fue desarrollada por el psicólogo Richard Solomon, de la Universidad de Pennsylvania, quien publicó sus resultados en 1980 en la renombrada revista American Psychologist, con el artículo La teoría del proceso oponente de motivación adquirida: los costos del placer y los beneficios del dolor.

Esta teoría del proceso oponente de Solomon ha sido verificada experimentalmente con animales y seres humanos, aportando una explicación razonada del funcionamiento fisiológico del sistema nervioso. También ha sido utilizada para explicar comportamientos y experiencias emocionales en diversas áreas como la drogadicción, la búsqueda de sensaciones, el amor, la alimentación, el trabajo, y un largo etc.

¿En qué consiste esta teoría y cómo se aplica al entendimiento del amor y del sufrimiento por el desamor? Para comprenderla mejor, comencemos exponiendo unos ejemplos prácticos a los que más tarde aplicaremos la teoría de Solomon.

Ejemplo 1: Esther conoce a un hombre muy atractivo y con una personalidad realmente interesante, y se enamora de él. Inician una relación, y durante cinco meses todo va sobre ruedas. Siente mariposas en el estómago cada vez que le ve o piensa en él y le produce gran satisfacción pasar tiempo a su lado: se ríen, disfrutan, hacen cosas nuevas... A Esther le gusta todo de él y ambos son muy compatibles. Sin embargo, antes de celebrar el medio año de relación, él decide poner fin a la historia. Habla con Esther para decirle que no siente lo mismo que ella y que, además, ha conocido a otra persona. La relación se rompe, y ella cae en un triste desamor. La primera semana lo pasa muy mal, pues siente que todas sus expectativas se han roto de golpe. Se acuerda de su ex pareja constantemente, llora, se queja y no para de hablar del tema con sus amigos. Sin embargo, poco a poco va encontrándose mejor. Cuando ya ha pasado alrededor de un mes, el asunto parece afectarle considerablemente menos. Ya no le apetece quedarse encerrada en casa, vuelve a salir de copas y se siente emocionalmente preparada para, ¿por qué no?, conocer a otra persona.

Ejemplo 2: Imaginemos el mismo caso de Esther, pero, en este ejemplo, el amor que su pareja siente es totalmente correspondido. Llegan a los seis meses de relación y ambos están satisfechos el uno con el otro. De hecho, siguen juntos durante tres años más. Pero cuando cuentan con tres años y medio de relación, las cosas ya no son lo que eran. Prácticamente todo lo que le encantaba de él, ahora le molesta. Su sentido del humor le parece absurdo, las manías que antes le parecían tan simpáticas ahora le dan rabia y ese halo interesante de dejadez se ha convertido en insoportable desgana. La mayor parte del tiempo que están juntos lo pasan discutiendo y enfadados. Esther siente que esa relación ya no le trae ningún beneficio, sólo malestar… De hecho, cree que el amor entre ellos se ha acabado. Por mutuo acuerdo deciden terminar la relación. Pero en este ejemplo, la ruptura se convierte en un acontecimiento mucho más dramático en la vida de Esther, y el dolor que siente se multiplica hasta tornarse insoportable. Pasan los meses y no consigue recuperarse, sigue apática y con ánimo deprimido, pasa los días triste, acordándose de los buenos momentos de cuando estaban juntos, pensando en lo que él estará haciendo, rebuscando información en sus redes sociales. Le echa tanto de menos que le resulta impensable pensar en conocer a otra persona. Esta situación se alarga durante muchos meses, con permanentes recaídas en la intensidad de su sufrimiento.

Comparando ambos ejemplos, la paradoja está a la vista. Si en el primer ejemplo todo iba de maravilla en la pareja y en el segundo ya prácticamente no obtenían ningún beneficio ni satisfacción en esa relación (sino todo lo contrario), ¿cómo es posible que, en el segundo ejemplo, la ruptura le afecte a Esther de una forma muchísimo más intensa y duradera? Si ya no estaban bien juntos, el distanciamiento sólo puede ser una solución; sin embargo, a Esther le genera mucho más sufrimiento. Existirá una amplia diversidad de formas de explicar este suceso; en este caso, lo haremos mediante la Teoría del Proceso Oponente de Richard Solomon.

La Teoría del Proceso Oponente sostiene que la aparición de un determinado estímulo (en este caso, la nueva pareja) provoca fisiológicamente una respuesta emocional intensa (alegría, satisfacción, bienestar…), a la que llamaremos “Proceso A”. Rápidamente el Proceso A alcanza su punto máximo para luego estabilizarse en una fase de adaptación, durante la cual la respuesta emocional alcanza el nivel de equilibrio, pero manteniéndose elevada.

Sin embargo, según Solomon, los mecanismos neurofisiológicos que intervienen en la conducta emocional pretenden mantener nuestra estabilidad emocional, por lo que una función importante de los mecanismos que controlan la conducta emocional es minimizar las desviaciones de la neutralidad emocional. Es decir, nuestro cuerpo tiende a la homeostasis (equilibrio) porque es lo más adaptativo para nuestra supervivencia, y porque así se optimiza nuestro rendimiento. No seríamos eficaces en nuestro rendimiento cotidiano si viviéramos permanentemente afectados por la euforia del enamoramiento.

Por eso, para equilibrar esta reacción emocional positiva tan intensa, el cuerpo pone en marcha un “Proceso B” que es totalmente opuesto al A. Se trata de una reacción negativa que tiene la finalidad de contrarrestar, inhibir o amortiguar el Proceso A, para así alcanzar un equilibrio.

Cómo vencer el DESAMOR - 1

 

Si combinamos ambos procesos, el resultado se convierte en:

Gráfico 2 Vencer el DESAMOR

 

Como vemos en el dibujo, cuando el estímulo A desaparece (la pareja abandona a Esther en el ejemplo 1), inmediatamente el Proceso B se vuelve dominante. Teniendo en cuenta que la línea recta equivale a la neutralidad emocional, vemos que, mientras existe el estímulo (la persona amada), el estado emocional es positivo (muy positivo al principio y más equilibrado después), y predominan las emociones de euforia, alegría, satisfacción, ilusión y amor. Cuando el estímulo desaparece, es decir, cuando Esther es rechazada por su pareja, el estado emocional se vuelve negativo (tristeza, sufrimiento, decepción, ira y desamor) durante un período relativamente corto de tiempo, hasta recuperar progresivamente la estabilidad emocional. A esa reacción negativa Solomon la denomina “postreacción emocional”, y sería la equivalente a una especie de “resaca”.

Lo llamativo de esta teoría viene a continuación: Solomon comprobó con sus estudios que, cuando un estímulo se repite continuadamente durante mucho tiempo (en el ejemplo 2, la presencia de la pareja se alarga durante tres años y medio), los procesos A y B cambian de forma. En realidad, el proceso A (positivo) se mantiene igual, mientras que el proceso B (negativo) se vuelve mucho más intenso y duradero. El organismo prevé que ese estímulo excitante continuará manteniéndose en el tiempo, por lo que incrementa su reacción oponente para conseguir amortiguar esa alteración y conseguir llegar al equilibrio.

Cómo vencer el DESAMOR - 3

 

Si combinamos ambos procesos, el resultado se convierte en:

Cómo vencer el DESAMOR - 4

 

Ésta sería la situación de Esther en el ejemplo 2. Como se ha acostumbrado a la presencia de su pareja y ha convivido con ella durante bastante tiempo, su Proceso B se ha ido haciendo mucho más fuerte, consiguiendo hacerle rozar la neutralidad en su estado emocional. La activación emocional positiva que le produce la pareja se reduce considerablemente y se mantiene en un equilibrio prácticamente plano (suponemos que ese equilibrio no será constante, sino que habrá momentos de mayor agrado y de mayor desagrado). Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el estímulo desaparece, es decir, cuando la relación de pareja se disuelve? Como vemos, la postreacción afectiva (el estado emocional negativo que sigue a la desaparición del estímulo) se vuelve mucho más intensa y tarda mucho más tiempo en desaparecer. Por eso Esther sufre más y durante más tiempo en el ejemplo 2, y no en el ejemplo 1.

Esta teoría del proceso oponente también es claramente aplicable en el caso de las drogas (y no será la primera vez que comparamos el amor con una droga). Por ejemplo: las primeras veces que el sujeto se suministra heroína, la reacción emocional es un pico intensísimo de bienestar. Pero, tras las administraciones continuadas de la misma droga, la reacción emocional pasa a ser cada vez más débil: prácticamente no siente nada. Entonces, ¿por qué cuanto más tiempo lleve enganchado a esa droga, más le cuesta dejarlo? La administración de la droga se convierte en una forma de evitar esa post-reacción negativa tan intensa (en este caso, el síndrome de abstinencia), que se vuelve más fuerte y duradera cuanto más habituado esté el cuerpo de la persona a dicha droga.

En definitiva, podemos decir que la innovación de la teoría de Solomon consiste en dar explicación biológica a nuestras conductas emocionales, descomponiéndolas en procesos biológicos subyacentes más elementales. Pero la teoría del proceso oponente no es una construcción hipotética que se le ocurrió a Solomon un día de inspiración. Lo cierto es que este tipo de procesos inhibitorios son comunes en los sistemas biológicos, y están permanentemente presentes en nuestro organismo. Por ejemplo, la mayoría de neurotransmisores, hormonas y receptores biológicos tienen opuestos, que actúan inhibiendo o moderando la respuesta de los primeros. Estos procesos inhibitorios tienen la función del control biológico, previniendo que nuestro organismo se descompense ante fuertes perturbaciones del ambiente. Necesitamos de esa tendencia natural a la homeostasis biológica, es decir, al equilibrio de nuestros sistemas, para que éstos funcionen de manera constante.

La fase de enamoramiento supone una revolución brutal en nuestro organismo. En ella se modifica la producción de hormonas (como la vasopresina, la oxitocina, el cortisol y la testosterona) y se alteran los niveles de ciertos neurotransmisores relacionados con las sensaciones de placer y la disminución del dolor, como la dopamina, la serotonina y las endorfinas. Esta alteración biológica produce cambios notables en nuestro comportamiento y en el estado anímico, e incluso llega a alterar la forma de percibir la realidad. 

A nivel fisiológico, a los enamorados les aumenta la sudoración, la presión arterial, el ritmo cardíaco y los movimientos peristálticos intestinales (que originan las conocidas “mariposas en el estómago”). La realidad es que el cuerpo es sabio, y en una búsqueda de la economía de sus recursos hace todo lo posible por reducir esta extremada revolución, que no podría mantenerse mucho más en el tiempo sin causar daños en el funcionamiento del organismo y el rendimiento de la persona. Como dijo el filósofo español Ortega y Gasset, “el amor es una especie de imbecilidad transitoria”… ¡y menos mal que es transitoria!

Las tendencias contradictorias del amor

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, afirmaba que existen dos instintos básicos contradictorios en el ser humano que se encuentran en constante lucha: son los instintos de vida y muerte, que Freud denominó Eros y Thanatos, respectivamente, adoptando los nombres de ambos dioses de la mitología griega. De acuerdo a su curiosa teoría, Eros, el instinto de vida, representa la unión y la integridad; es el que nos impulsa a la supervivencia, a conservar nuestra vida y a mantener la especie humana. Este instinto está asociado con nuestra libido, y por eso nos lleva a buscar el sexo como estímulo placentero y forma de generar nueva vida; de ahí que se le identifique con Eros, el dios del amor y la sexualidad. Por el contrario, Thanatos, el instinto de muerte, es una tendencia subyacente a la autodestrucción, a la desintegración y al retorno a un estado inanimado, abandonando el esfuerzo que supone seguir adelante con la vida.

La teoría freudiana de Eros y Thanatos se puede asociar al amor. Me da la impresión de que el amor, en sí mismo, tiene esas dos tendencias que se contradicen: la de creación y la de destrucción. De ahí que el amor, en tantísimas ocasiones, esté asociado con el sufrimiento, ya no sólo cuando se deja de amar, sino más bien mientras aún se ama. ¿Por qué nos duele tan a menudo el amor? Y, lo que es aún más interesante, ¿por qué nos duele tanto?

Cuando estamos enamorados sufrimos por celos, por traición, por roces y discusiones… Incluso en las primeras fases del enamoramiento, toda esa energía del amor y las emociones positivas hacia el otro pueden convertirse rápidamente en agresividad, rabia, dolor, y pérdida del autocontrol en ataques mutuos de la pareja.

Sin embargo, esa movilización tan fuerte (positiva o negativa) del amor se convierte en profunda tristeza, desánimo y sufrimiento cuando el ser amado nos abandona. El desamor es casi como una maldición permanente a lo largo de los tiempos, como podemos observar en el arte, la literatura y la música. Prácticamente todas las personas sufren de desamor por lo menos una vez en la vida. Cuando el amor se acaba, parece que el mundo se cae sobre nuestros hombros, y nos pesa la vida. Sufrimos tanto por la persona amada debido a la conjunción de diversas razones:

a)  Filogenéticamente, el distanciamiento de la pareja amenaza la supervivencia en el sentido biológico de la reproducción, ya que supone una ruptura con el impulso que nos lleva a afiliarnos con el amado para permanecer juntos y dar lugar a nuevas vidas.

b)  Cerebralmente, el distanciamiento de la persona amada es una situación que nuestra amígdala interpreta como una amenaza (¡nos quedamos solos!), poniendo en marcha los mecanismos de ataque, huida o bloqueo ante la misma.

c)  Fisiológicamente, nuestro sistema nervioso se encuentra alterado y nuestro cuerpo en general también. De ahí la producción de somatizaciones como problemas digestivos, insomnio o hipersomnia, dolores de cabeza y/o migrañas…

d)  Afectivamente, conlleva la ruptura del fuerte vínculo afectivo que se ha establecido con la persona amada, por lo que resulta muy difícil y doloroso romper con esa relación de apego.

e)  Emocionalmente, el desamor nos evoca emociones negativas muy potentes de tristeza, miedo, frustración, ira, impotencia, en ocasiones culpa…

f)  A nivel personal o del self, nuestro ego se siente profundamente herido ante la sensación de rechazo que nos provoca el abandono, llevándonos a sentimientos de falta de valía personal que pueden afectar a nuestro autoconcepto, causando en ciertos casos caídas importantes de autoestima.

g)  Mentalmente, la vivencia del desamor nos evoca pensamientos desagradables que se repiten hasta el agotamiento. Aunque la solución a ese desamor a menudo no está en nuestras manos, habitualmente no conseguimos resignarnos y nuestros pensamientos se convierten en un círculo vicioso sin opción de salida. Preguntas sin respuesta como “¿Por qué ya no me quiere?”, “¿Qué hicimos mal?” o “¿Cómo podría volver con él?” se combinan con una cantidad incontable de recuerdos sobre el pasado y de fantasías imaginarias sobre el futuro, e inventamos posibles desenlaces a esta situación (con suerte, imaginando el reencuentro). Lo cierto es que esta situación mental supone un desgaste intelectual muy notable.

h)  Conductualmente, ante la separación de nuestra pareja nos vemos obligados a reorganizar nuestros hábitos, cosa que supone un esfuerzo inmenso en el caso de parejas que llevan muchos años haciendo vida juntos. “¿Qué voy a hacer ahora sin él?” es una pregunta que se viene frecuentemente a la cabeza. Encontrar nuevas actividades que reemplacen todo ese tiempo que se invertía en la persona amada es un reto de grandes dimensiones.

CAPÍTULO 2

 EL AMOR COMO UNA NECESIDAD

¿Por qué buscamos el amor?... 

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Ejercicio para sanar tus emociones negativas

Este ejercicio terapéutico consiste en escribir una carta dirigida a la persona por la que estás sufriendo. Nunca llegará a su destinatario, puesto que no la vas a enviar. Aun así, redáctala de la forma más realista posible, como si fueras a entregársela. Comiénzala por “Querido X: Te escribo esta carta porque…”.

Para ayudarte a escribir esta carta, reflexiona acerca de:

¿Qué sientes por esa persona en la actualidad? ¿Qué sentías en el pasado?

¿Qué cosas querrías decirle pero no te atreves?

¿Qué te ha quedado pendiente?

¿Qué le agradeces? ¿Qué le reprochas?

¿Qué emociones tienes? ¿Qué pensamientos tienes?

¿Qué necesitas? ¿Qué le pedirías?

¿Cuál es tu objetivo a partir de ahora?

Puedes plasmar en esta carta todo lo que desees y hacerla tan extensa como necesites. En su elaboración se te removerán muchos sentimientos y sensaciones que forman parte del efecto sanador de esta carta.

Cuando la hayas terminado, reléela las veces que quieras. Puedes guardarla y conservarla durante algún breve tiempo… pero, cuando te sientas preparado, deberás realizar un ritual simbólico con esta carta. Tendrás que quemarla, enterrarla, romperla o deshacerte de ella de la forma que sea, como una forma de decir adiós y cerrar el círculo negativo de esos sentimientos.

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Gestionar la ira

- Gestionar la culpa

Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Gestionar la frustración

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: la frustración

 

La expectativa es la madre
de toda frustración.

Antonio Banderas

 

La frustración aparece en nuestras vidas cuando no conseguimos realizar nuestros proyectos, sueños y deseos. Nos sentimos frustrados cuando nos vemos limitados externamente para conseguir aquellos objetivos en los que habíamos invertido esfuerzo, ilusión y expectativas. Por ejemplo, nos frustramos intensamente cuando una pareja nos abandona, o cuando, tras repetidos intentos, no conseguimos encontrar el amor.

Algunas personas, en función de su personalidad, son más susceptibles de caer en esta emoción de frustración, mientras que otras son más resistentes. La frustración mal llevada puede derivar en ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira o incluso pensamientos autodestructivos.

Algunas formas de gestionar la frustración:

1.- Busca un plan B. Canalizar tu energía hacia nuevas metas te ayudará a superar la frustración.

2.- Trabaja la aceptación. Aceptar y vivir felizmente la vida supone reconocer que las cosas no siempre ocurren cuando queremos y de la forma que queremos. Asume que hay cosas en la vida que escapan de tu control.

3.- Ten presente que de tu frustración puede nacer el impulso para hacer de tu vida algo mejor, y ser la mejor versión posible de ti mismo.

4.- Reconoce que la perfección no existe. Ser absurdamente exigente contigo mismo da lugar a la frustración, pues esas exigencias paralizan tu productividad y tu capacidad de ser creativo.

5.- Canaliza tu frustración realizando acciones positivas (hacia otras personas, hacia el medioambiente, hacia los animales…).

6.- Cuando te sientas frustrado intenta no tomar decisiones precipitadas, ya que seguramente estarán sesgadas de forma indeseable por tu emoción.

7.- Aprovecha esta experiencia como una oportunidad para entrenar tu tolerancia a la frustración, que te será de gran utilidad para otros conflictos a los que te enfrentes en el futuro.

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Gestionar la ira

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Gestionar el resentimiento

Gestionar el miedo

Gestionar la confusión

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: la confusión

 

Es menos malo agitarse en la duda
que descansar en el error.

Alessandro Manzoni

 

Los pensamientos de una persona que sufre desamor están plagados de incógnitas del estilo “¿Qué va a ser de mí ahora?”, “¿Cómo va a ser mi futuro?”, “¿De qué manera puedo resolver esta situación?”...

Las dudas se vuelven las protagonistas, sumadas a los conflictos y a las contradicciones de emociones e ideas. Todo esto, en conjunto, nos lleva a un estado emocional de malestar ocasionado por la confusión y la incertidumbre. También es muy común pasar de un estado emocional a otro de forma brusca e inesperada.

Cuando una persona está perdida en la incertidumbre, no se siente capaz de generar posibles soluciones. La duda llevada al extremo crea tanta incertidumbre e inseguridad que la persona sufre un bloqueo mental y emocional, y pierde su capacidad de iniciativa.

Para gestionar de la mejor manera posible la confusión que sientes:

1.- Asume que no puedes controlarlo todo. Permítete fluir; el tiempo dirá cómo se resuelven ciertos asuntos.

2.- Confía en tu capacidad de adaptación. Tú eres capaz de superar todos los retos que se te presenten, sean cuales sean.

3.- Valora los pros y los contras de las decisiones que tengas que tomar, pero no las pienses exageradamente o te quedarás enganchado en la duda y terminarás por no decidir nada. Reduce tu miedo a equivocarte. Lánzate y decide. Al fin y al cabo, prácticamente nada es irreversible; siempre estarás a tiempo de rectificar.

4.- Intenta vivir en el presente en lugar de perderte en miles de posibilidades o en expectativas surrealistas.

5.- No dejes de hacer cosas. La incertidumbre ataca con más fuerza cuando estás sumido en la monotonía y el aburrimiento.

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Gestionar la ira

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Gestionar el miedo

Gestionar la frustración

Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: el miedo

 

No hace falta conocer el peligro para tener
miedo. De hecho, los peligros desconocidos
son los que inspiran más temor.

Alexandre Dumas

Durante una experiencia de desamor, el miedo es una emoción que, de forma casi segura, estará presente. Sentir miedo es algo muy normal; además, es una emoción totalmente instintiva. El miedo nos ha ayudado a lo largo de nuestra evolución a detectar peligros y protegernos de ellos. Si no tuviéramos miedo, no tendríamos precaución de nuestros actos y probablemente no seguiríamos vivos. Por tanto, los miedos realistas son útiles y necesarios.

Sin embargo, la mayoría de nuestros miedos son fantasmas mentales infundados que nos generan malestar y conflicto sin demasiada utilidad. Aun así, lo mejor es que los reconozcas y te los permitas. Algunos de los miedos habituales del desamor son el miedo a la soledad, el miedo al cambio, el miedo a lo desconocido, el miedo al fracaso, el miedo al futuro e incluso el miedo a amar.

Formas de ayudarte a gestionar el miedo:

1.- Pregúntate: ¿A qué tienes miedo? Analiza tus miedos y alíate a ellos. Valora hasta qué punto son realistas.

2.- Pon un nombre a tu miedo. Ésta es una forma de reconocerlo y aceptarlo, dándole el lugar en tu vida que le corresponde.

3.- Hazte la siguiente pregunta: Si no tuvieras miedo, ¿qué harías?

4.- Descubre cuál es la influencia de tus miedos sobre tu comportamiento. ¿Qué dejas de hacer a causa del miedo? ¿Qué harías si no tuvieras miedo?

5.- No permitas que el miedo te paralice. Si huyes de aquello que temes y lo evitas constantemente, nunca podrás demostrarte que sí eras capaz de superarlo.

6.- Trabaja tus inseguridades (todos las tenemos) y tu autoestima.

7.- Recuerda situaciones pasadas en las que hayas tenido miedo a algo y lo hayas superado (por ejemplo, una entrevista de trabajo complicada, exámenes, situaciones tensas…).

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Ejercicio para sanar tus emociones negativas

 

Gestionar las emociones negativas del desamor: el resentimiento

 

Perdonar es no odiar, es extinguir el rencor y los deseos de venganza. Es negarse a que el resentimiento siga echando raíces y no haga daño.
Perdonar es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, abriendo el camino de la comunicación y la transparencia.
Perdonar es liberarse y crear bienestar para uno mismo y para quienes nos rodean.

Walter Riso

El resentimiento se genera a partir de una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados o humillados, y fuimos capaces de defendernos y de expresar nuestro enfado de forma asertiva. El rencor nos hace revivir, una y otra vez, la rabia y el dolor que lo acompaña. Si no se resuelve, acaba por enquistarse en lo más profundo de nosotros, llegando a amargarnos hasta impedirnos disfrutar plenamente de la vida.

Albergar resentimiento hacia ese amor que nos dañó, además de afectar negativamente a nuestra salud, puede dificultar y/o deteriorar nuestras futuras relaciones sentimentales con otras personas que merecerían nuestra confianza y espontaneidad. Cuando mantienes el resentimiento hacia alguien, sigues amarrado a esa persona por un vínculo emocional negativo muy fuerte. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo dañino y librarse de ese peso que estás cargando.

Algunas estrategias para superar el resentimiento:

1.- Haz más consciente que nunca tu rencor: identifica hacia qué persona guardas resentimiento y qué te hizo para lastimarte u ofenderte. ¿Hasta qué punto esas ofensas son realistas o están siendo exacerbadas por tus emociones negativas?

2.- No pierdas tu tiempo en emitir reproches que sólo servirán para empeorar la situación y quedarte enganchado al malestar.

3.- Pon límite a las críticas. Criticar a esa persona te sirve para desahogarte a corto plazo, pero a largo plazo acaban por envenenarte

4.- Deja atrás el pasado; gira tu mirada hacia el presente y el futuro.

5.- Puede resultar terapéutico aceptar que la vida no siempre es justa.

6.- Perdona. Ten en cuenta que perdonar no es sinónimo de olvidar. Olvidar no está en tu mano; el tiempo decidirá lo que recuerdes.

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