Jorge de Líbano Sidro

Entrenador Personal Titulado

- Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

- Redactor en EPDH.

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No sé a cuantos les pasará lo mismo, pero me cuesta estar a la última dentro de la industria deportiva.

Hace un par de años me compré el vídeo-programa de entrenamiento de Jane Fonda pensando que era lo más; meses después adquirí unos calentadores fosforitos y cinta para el pelo a juego de lo más estilosa.

El año pasado me compré un patín con manillar de lo más cool.... cuando ahora veo que se vuelven a llevar los monopatines tradicionales.

"No lo entiendo: cuanto más entreno, peor parece que esté". ¿Que cómo es posible esto? La respuesta puede estar en el sobreentrenamiento.

Puede que más de uno haya escuchado o pronunciado esta frase.

Es muy común dejarnos llevar por un exceso de motivación con el objetivo de llegar antes a nuestra meta, o de cumplir unas expectativas excesivamente altas o poco realistas que nos hace pensar que entrenar más es equivalente a mejor.

Si hace algún tiempo que vas al gimnasio, habrás visto a distintos compañeros que utilizan la misma rutina día tras día.

Algunos os preguntaréis por qué a personas diferentes se les planifican los mismos entrenamientos de fuerza. ¿Y por qué no cambian las rutinas?

Vayas por donde vayas, todos te dirán que nadar es uno de los mejores ejercicios que existen.

¿Pero sabemos realmente si es cierto? Y de serlo, ¿sabríamos argumentar por qué?

Mi pareja me acaba de realizar unas razonadas críticas constructivas:

-¿No tenías tantas ganas de comprarte la bicicleta hace dos veranos? Pues nada, después de gastarte un dineral ahí la tienes, cogiendo polvo, ¡y como no tenías bastantes trastos…! Así que tú sabrás lo que haces.

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